Habéis visto que cariñosa está la Sansa?
Cuando la adoptamos tenía tanto miedo que tan solo escuchar un camión o algún ruido fuerte de la calle se escondía detrás del sofá y a esperar a que saliera por sí misma porque tocarla o cogerla era imposible por el estrés que sufría.
Esto era en noviembre. Hoy apenas cinco meses después se deshace en caricias y le encanta que juguemos y estemos pendientes de ella.
Explico esto porque hace unos días me puse muy triste al ver que
