sábado, 28 de julio de 2018

Siete años sin fumar


Hoy hace siete años que dejé de fumar y sigue siendo la mejor de las decisiones.

Cuando era fumadora pensaba que me encantaba fumar porque a más yo era de los llamados “fumadores empedernidos” que apagaba uno y encendía otro. Así pasaron 16 años fumando dos paquetes diarios incluso algo más en noches de fiesta y tal.

Mi convencimiento de que me gustaba era absoluto porque prefería fumar a comer o pasar frío con tal de dar unas caladas a mi amado vicio y soltaba alegremente esa frase tan típica de todo fumador que dice “de algo hay que morir”

Pero casi sin darme cuenta lo que me encantaba tanto en realidad no era una decisión mía, al revés yo era esclava del tabaco. No fumaba tanto porque me hacía feliz sino que tenía necesidad de fumar que es muy diferente. Yo no controlaba
el fumar si no que era él el que me controlaba a mí obligándome sin darme cuenta a mantener un vicio, porque eso es lo que hacen los vicios, te controlan.

Y un día tomé conciencia de ello y no me gustó y empecé a pensar en cuántos cigarros disfrutaba de verdad y cuántos eran del tipo:

_ fumo antes de entrar a trabajar que luego no puedo.
_ vamos a entrar al cine voy a fumar que luego son dos horas sin fumar.
_ ¿quieres un piti? Lo acabo de tirar pero bueno vale
_ voy a encender un cigarro antes de que llegue el bus

Y así hasta darme cuenta de que para todo lo que hacía mi pensamiento siempre le dedicaba al tabaco el primer lugar.

Así que empecé a concienciarme y a verlo como lo que es, un vicio que no te quita el estrés, ni la ansiedad y no te tranquiliza si no que toda esa inseguridad de “necesito un cigarro para estar mejor” te la crea la propia necesidad de fumar.

Y con toda esta certeza en mi mano tomé la decisión de intentarlo y digo intentarlo porque los fumadores somos así siempre dejamos una puerta abierta por si acaso. De hecho pocos ex fumadores consiguen serlo a la primera, yo una de ellos, sobretodo porque la primera vez no era consciente de todo lo mencionado arriba si no que era más por presión y por ahorrar. Y si algo no funciona para dejar de fumar es precisamente eso, no tener motivos de peso para hacerlo y sobretodo y lo más importante querer dejarlo.

Como decía con todo este pensamiento de esclava del tabaco y a mí que lo de la dependencia no me ha gustado nunca mucho y al apoyo total del Dani, que aunque siempre respetó que fumara porque me conoció así, él odia el tabaco literalmente y eso era una gran motivo para mí,  porque ¿os habéis planteado lo que debe de ser besar un cenicero? Porque por más que te laves los dientes, chicles, caramelos, etc. siempre hueles a tabaco y sabes a tabaco. Y si encima no eres fumador ya ni hablamos. 

Pues como iba diciendo, con todo su apoyo y toda mi autoestima diciéndome tú puedes, me compré "Dejar de fumar es fácil si sabes cómo" del fallecido Allen Carr precisamente de cáncer de pulmón y al cual le doy las gracias porque su libro fue una ayuda fundamental, ya que seguí sus consejos y hoy tal y como empezaba este escrito puedo decir que llevo siete años sin fumar y es la mejor decisión que he tomado nunca.

Para los que no me conocen ni me engordé más por dejarlo, ni tenía mas hambre, ni comí chicles y mucho menos de nicotina, ni estuve triste, ni nada de la cantidad de excusas que existen para no dejar el vicio. Lo que sí tuve fue sentido del gusto y descubrí de nuevo los sabores de las frutas y alimentos que de tantos años fumando ya no sabían como lo originales. Pero claro esto no lo sabes hasta que no lo dejas es más ni te lo planteas en realidad.

A todos los que están en el camino de dejarlo mucho ánimo, paciencia y sobretodo creer en vosotros mismos y un día casi sin daros cuenta veréis que no lo echáis de menos para nada.


No hay comentarios:

Publicar un comentario